jueves, abril 17, 2008

Ahí pa' la próxima.


Por alguna extraña razón que puede ir desde el clima medio nublado hasta que hoy es jueves, todo el día me he estado acordando de mi primera cita. Y es que mi primera cita fue justo un jueves medio nublado como el de hoy, sólo que por ahí de mitades de julio hace ya ocho años. ¡OCHO!... maldita sea, cada día me hago más vieja...

Me acuerdo perfecto que ese día medio nublado usé unos pantalones cargo verde militar, una blusa roja de tirantitos, un suéter de rayas que me encantaba y también, ironía digna de Sol™, mis Converse negros que llevaba pa' todos lados. Me alacié el pelo y me puse mi perfume de durazno acordándome de unos días antes cuando él me había dicho que olía muy bien. Y con él y sólo él en la cabeza, me acuerdo que me temblaban las manos antes de llegar a donde había quedado de verlo y hasta ganas de vomitar tenía de los nervios. No era la primera vez que lo veía ni mucho menos, pero esa era la primera vez que era evidente que él me veía a mi mejor de lo que yo creía. Y ahí estaba ya esperándome muy serio con una playera amarilla y unos pantalones azules y sus tenis color vino y su chamarra de siempre donde yo me había podido aprender su olor. Sonrió y nos fuimos, me acuerdo, en camión hasta Galerías Insurgentes, que en ese entonces era el único punto de reunión que conocíamos. Caminamos, platicamos de los mosquitos que lo molestaban y no lo dejaban dormir en la noche y yo lo único que podía pensar era que seguramente él era el niño más guapo del planeta con esos ojos verdes verdísimos que en ese entonces sólo me veían a mi. Nos sentamos en la mesa de hasta la esquina del food court y mientras nos comíamos un helado, con esa sonrisa inolvidable, me soltó la mejor verdad del mundo un poco disfrazada, poniéndose todo rojo y cambiando de tema inmediatamente. Después, con esos $100 que había pedido prestados, me invitó al cine a ver Misión Imposible 2 y entre balazos y explosiones yo me acurruqué en su hombro con mi nariz muy pegadita a su cuello donde se sentían los latidos de su corazón. Sin poder verlo, me acuerdo perfecto que sentía su sonrisa, la mejor de todas, pintada en su boca. Ni cuenta me di cuando terminó la película, ni en cuenta de que las horas podían pasarse tan rápido. Caminamos de regreso, ya de noche, sin tomarnos de la mano porque no sabíamos cómo, ni qué éramos, ni qué seríamos, ni qué estaba pasando y mucho menos sabíamos de dónde venía toda esa felicidad inagotable, repentina y eufórica, nada. Sólo sabíamos que esas dos cuadras húmedas de insurgentes eran las más iluminadas, las más bonitas, las que tenían más magia, las que brillaban más fuerte. Me dejó en el Sanborns, se despidió con un nos vemos mañana y en lo que pasaban por mi lo vi ajejarse con la chamarra amarrada en la cintura porque por alguna extraña razón a él nunca le daba frío.

Dos días después me declararía su amor eterno y me prometería que si no era en esta vida en la que nos tocaba estar juntos seguro sería en la próxima. Tres días después se iría a la playa, una semana después me iría yo con él a perseguir ese beso que esperó tanto para ser perfecto; una semana y un día tardamos en tomarnos de la mano por primera vez en aquel camino empedrado donde se le ocurrió caminar descalzo, dos semanas después nos despediríamos en una terminal de camiones, seis años después volveríamos a encontrarnos un poco en el pasado y un poco en el presente, ocho años después estaría él pintado en cada valla del país probando que yo tenía razón y que siempre será el niño más guapo del planeta mientras yo me acuerdo cada jueves medio nublado de nuestra primera cita, escribiéndola para que no se me olvide nunca ni que ese día fue jueves ni que había noches en que los mosquitos y mi recuerdo no lo dejaban dormir.

16 comentarios:

Ninja Peruano dijo...

Tanta cursileria suena extraña viniendo de ti.
Perdiste el derecho a criticar mi nick cursi.

Caray hermana, yo sigo manteniendo mi teoría de que el tipo nadó hasta japón y se tardó 6 años en volver.
Y no es el más guapo. Ese honor le corresponde a Freddie Mercury.

El mecartistrónico dijo...

Yo también a veces creo en eso de "tal vez en otra vida..."


Y a veces creo que para llegar a la otra vida no es necesario morir y volver a nacer.

Anónimo dijo...

Andreita, a veces hay tantas vidas, por favor, ve una película de Eliseo Subiela llamada "n ot emueras sin decir a dónde vas", es hermosa.

Anónimo dijo...

*no te mueras

No me llevo muy bien con el teclado de la pc, ¿cuántas veces tendré que morir y renacer para lograr llevarme bien con él? :-P

silvestre dijo...

A veces más allá del hecho narrado y más atrás de la realidad descrita, está otra; al principio pequeña, escondida como detrás de un paisaje, pero que sale despacio sin que nos demos cuenta y se convierte en una verdad más bella que los sucesos narrados.
Esto sucede cuando quien narra tiene el don de crear, apoyado solamente en lo que narra en su creación y quizás un poco en los secretos de su corazón.
Y no sé, a veces parece que esa realidad es la única verdadera y posible, y esa es la que nunca alcanzaremos porque somos sus creadores, porque es una bella utopía.

adriana dijo...

Muy hermoso andrea lo que escribiste y si hay personas y sucesos que tenemos grabadas en el alma que nunca vamos a olvidar.

Saluditos,

Sir Pitirijas Mcloud dijo...

¿Cómo? ¿Salías con Marcelo Ebrard?
Tssss que Chingón
Yo ando en trámite de invitar a salir a la delegada de Miguel Hidalgo... Ya me apunté en los martes ciudadnos pa decirle de viva voz.

Vain¡lla dijo...

Me encantaron los comentario de esta vez!! De verdad gracias a todos los que se tomaron el tiempo.

Ninja: Pensé que dirías Peter Petrelli. Me has defraudado.

jvr: "Y a veces creo que para llegar a la otra vida no es necesario morir y volver a nacer"... Sabes? yo siempre he pensado lo mismo, pero ahora me doy cuenta que nunca había sabido cómo decirlo. Gracias por ponérmelo tan claro. Te quiero primo!!!

Carlos: Primero que nada que gusto verte por aquí de nuevo. Nomeas por el título, estoy segura de que me va a fascinar la película... sabes dónde puedo conseguirla?... Y no te preocupes, no tienes que morir y volver a nacer para llevarte bien con el teclado de la PC. Te voy a dar una pista: 'Think different'. Tu vida, literalmente, será otra.

Silvestre: Lo bueno es que aveces, muy aveces, podemos vivir la utopía...

adriana: Qué seríamos sin esas personas y esos sucesos?

Moncha dijo...

Ay manis, tú siempre tan reteinspirada para esas cosas del amorttzzz.

Oye, pero concédenos por única ocasión la "Última de Bianca" anda! anda!

¿Que dicen los fánseses de ésta bloguera????

Miguel Matus dijo...

Andrea: Me encanto, tienes una forma chingona para decir las cosas. Felicidades

Miguel Matus dijo...

Andrea: Cuando consigas la película que dice Carlos, me avisas. Ciao.

Vain¡lla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Vain¡lla dijo...

Moncha: Uuuuy y si supieras!!! Bianca no ha dejado de llorar y llorar, pero ya no he sabido bien que ha pasado!! Prometo enterarme y actualizarte!!

Rusty: Me dijeron que la podía conseguir en el videódromo de la Condesa, pero la verdad es que este fin de semana no pude ir... En cuanto la tenga te aviso!

Unknown dijo...

Creo que podrías escribrir sobre cómo le sacas punta a tu lápiz y me encantaría.

Soy tu fan.

Vain¡lla dijo...

Ber: Qué lindo!! Gracias niño, me has alegrado el día. :D
Besos!

Nandush dijo...

Sniff, sniff.

Aunq las circunstancias sean muy diferentes me hiciste acordarme del niño d la sonrisa d sol.