lunes, febrero 18, 2008

Lala.


Ya tiene tiempo que no la veo sentada en el rincón izquierdo del sillón, justo frente a la tele a todo volúmen. Sus tesoros de dulces y pasitas se hicieron viejos esperando su regreso, y las muñecas que miraron fijamente, desde el costurero, la infancia de todos y cada uno de los hijos y los nietos tuvieron que encontrar, muy a la fuerza, nuevos hogares donde quizá sean testigos de nuevas infancias ajenas...

Hace tiempo, también, que las navidades en familia cambiaron unos metros de dirección, y hace aproximadamente el mismo tiempo que las plantas del jardín no son regadas con el mismo cuidado. Supongo que desde entonces nadie se toma el tiempo de llamarlas por su nombre, les ha de faltar su cariño inagotable, tan inagotable como su niñez eterna.

Hace ya un buen rato que nadie me aconseja tanto, que nadie me dice que me "enfríe los ojos antes de salir" después de haber estado frente a la computadora toda la tarde, y hace mucho también que nadie me hace refunfuñar porque la ropa que me pongo para salir al antro es demasiado corta o demasiado "destapada". Hace mucho que extraño los estambres enredados que formaban figuras y cuadros de colores con los que todavía solemos cubrir nuestros sueños. Hace tanto que ya encontramos todos los chocolates escondidos en los rincones de la casa y que vaciaron el cajón de las mascadas y joyitas con las que todas y cada una de las primas nos convertimos en princesas, que quizás parece más tiempo de lo que en realidad ha pasado...

Y así, los días siguen pasando y a mi me sigue doliendo saber que hace mucho se me acabó el tiempo. A mí, no a ella. Se me acabó el tiempo y me quedé con todos estos abrazos que no le di en su momento y que ahora no sé dónde meterlos y se me han amontonado tanto que me pesan ya mucho en la garganta y a cada rato me ponen el ojito Remy porque ya no me caben y no saben pa' donde salir...

Ay, Lala, te hubiera gustado mucho conocer a Matías... se parece un poco a ti, sabes?... pero sé que desde donde estás lo andas cuidando, igual que a todos nosotros que después de dos años te seguimos extrañando como la primera noche que vimos apagada la luz de tu ventana.

Y pues aunque ya sé que es tarde, sabes (tal vez hoy más que nunca) que te quiero, que te extraño y que me sigues haciendo mucha, muchísima falta. Espérame por allá donde andes, Lala, que un día de estos te alcanzo...


12 comentarios:

Moncha dijo...

Ayyy voy a llorar.

Te queremos Lala, te queremos!!
Cuídanos a todos, te queremos!!

Nandush dijo...

Sabes q me consuela? No se van, no nos dejan. Nunca. Se convierten en nuestros ángeles.

silvestre dijo...

Este, me encantó, así de sencillo me trajo como balde de agua fría muchos recuerdos de mis propios viejos y llegaron inevitablemente bellos recuerdos ajenos que nos tocan a todos a veces, cuando la tarde amenaza de tedio y buscamos pensamientos y emociones buenas con que matarlo.
Esta carta que leí hace algún tiempo:

Es julio y creí ser una mujer fuerte, pero de repente me llegaron algunos recuerdos, fuerte, de repente como una llamarada. Me tomaron desprevenida (quizás siempre estoy así) y me llenaron el corazón durante varios días:
Cuando mi padre vivía no existía el día del padre, y desde que está muerto, yo festejo todos los días el día del padre. No le compro regalos, pero converso con el atisbo de sonrisa y la continua duda que hay en el gesto del retrato en que lo busco.
Me pregunto si habrá una edad en que las huérfanas dejen de buscar a su padre, hoy me siento huérfana.
Toda yo, con todo y mis deseos y mis recuerdos, acudo como el agua al dolor de ser huérfana.
A veces voy por la calle cantando una canción o jugando con mis hijos a encontrar figuras en las nubes, y de repente ahí están, como en un sueño del que no gozan suficiente, un papá y una hija conversando de nada, una hija y un papá haciéndole al futuro un guiño al despedirse, un papá y una hija que no saben el lujo que es tenerse ni mal sueñan el precipicio de perderse.
Entonces me cae como una tromba la idea de que mis amores son lo mismo. Y entonces también me atormenta la más cruda envidia, la envidia que provocan quienes tienen papá y juegan o desperdician sin recato el placer de tenerlo.
Tener un papá siendo adulto debe ser como andar por la vida bajo un paraguas inmenso, como poder caminar sobre el océano, como encontrar la olla de oro al final del arco iris.

Quisiera tener de vuelta al abuelo de mis hijos para existir de otra manera y asirme a la existencia del modo más seguro en que uno puede asirse.
Yo tengo siempre a disposición de mis propios oídos o de quien quiera oírme, una larga serie de cosas que no dije y otra de cosas que no hice por mi padre. Habitualmente me las callo, pero a veces me salen en los momentos impropios y agobio a la gente que me mira con ganas de no volver a verme, o la gente que pena penas mayores y por lo mismo tiene piedad de mi.

Veo que te digo y veo que tengo que decirte: no sería justo hacer una lista de cosas que no le dije a mi padre. Los deudos acabamos sabiendo mucho más de quienes vivieron a nuestro lado cuando ya no podemos conversarlo con ellos. Es más, uno de los primeros modos de establecer algún tipo de conversación con nuestros muertos es buscarlos en el pasado que no les conocimos. Otro es reanudar los caminos que fueron suyos y que no compartimos.”

Y entonces sé que a los amores hay que amarlos mientras los tenemos vivos, hay que amarlos y mucho porque un día se van y no regresan.

Ninja Peruano dijo...

Ay hermana... creo que nunca me había costado más trabajo comentar un post.

Tú, mejor que nadie, sabes lo que Lala significaba para todos, pero sobre todo para nosotros.

Nosotros tuvimos el priviliegio de convivir con ella todos los días, de crecer con ella y de aprender un chingo de cosas.
Lamentablemente, también tuvimos la tristeza de ver como esos 2 últimos años ya no eran iguales.

He leído este post 4 veces, y las 4 he llorado, porque lograste capturar mucha de su esencia en tan pocas palabras.
Ya no me acordaba de como nos decía que nos enfríaramos los ojos, y eso me da mucho miedo.
Me da mucho miedo sentir que su recuerdo se me escapa para siempre.
Me da mucho miedo que un día me despierte y ya no me acuerde que siempre olía a jabón maja.
Me da miedo despertarme sin recordar como veía Laura en América a todo volumen.
Me da mucho miedo olvidarme de los cojines horribles que tenía en el sillón, esos cojines de tela floreada, o los cafés con manchas de café más oscuro.
Me da miedo dejar de pensar en el desmadre que era el rincón de las vírgenes, y en las figuras de cisnes de vidrio que tenía por toda la casa, el teléfono amarillo que ni siquiera tenía botones, su cuarto verde que siempre olía chistoso.
En serio me da mucho miedo hermana...
Me da miedo estar sin ella.

Vain¡lla dijo...

Moncha: la queremos, la queremos, la queremos!

Nacha: Así es. Ahí bien calladitos nos andan cuidando y arriando por el buen camino...

Gatto: Quee bonita carta, pero qué triste al mismo tiempo... Es de Angeles Mastretta, verdad?... Tambieen deberías de poner el prólogo que escribiste para el libro de poemas de Pablo, la parte del abuelito Andrés...

Quebo: Si tú no te acuerdas de algunas cosas, seguro mi mamá, Chave, yo o alguno de nosotros sí... Pero el chiste es que nos acordemos de ella, aunque no de todos sus detalles...
Y no te preocupes, NUUUNCA se nos va a olvidar.

Millhouse dijo...

El 14 de febrero recibi un msj de mi hermana: Mi abuelo se murio. Que cagado que justo escribas de esto ahora. Leerlo aca en la chamba no fue como que lo mas chido, traigo una lagrima atorada. me voy a llorar al banio.

Vain¡lla dijo...

Yo también me fui a llorar al baño.
Siento mucho lo de tu abuelito. :(

rolando dijo...

Esta muy llegadora tu carta, de lo que si estoy completamente seguro es de que siempre estara contigo aunque tu no te des cuenta.

besos Andrea.

adriana dijo...

Sin palabras soy demasiado sentimental :(

Verynice dijo...

NO manches andreita!! yo sin conocer a Lala pude conocer un tanto de ella, y lo mucho que los hace sentir.
La verdad tambien me hiciste llorar!!!

La verdad de todo es que esta mucho mas cerca de ti como nunca antes lo estuvo, te abraza, te siente y te aconseja mejor que nadie. No necesitas hablar para que te entienda. Neta esta en tu corazon!!
Te quiero!!

Anónimo dijo...

Ellos, los que han cruzado la acuosa barrera en la que tal vez comprendan al fin lo que realmente era el sueño ya sea por dejarlo atrás o por comenzarlo, están bien. Sabines dice que nuestros muertos (qué horrible palabra para llamar a los al fin iluminados) nos entierran a nosotros, pero aquí nadie enterró a nadie mujer, alguien se desencarnó de su cuerpo para encarnarse más vivamente que siempre en la roja calidez del alma punzante de quienes a través de lágrimas vieron su ventana sin luz, pero ¿sin luz? sin luz para los que permanecemos, con toda la luz para ella.

CARLOS RAMÍREZ GARCÍA.

Vain¡lla dijo...

Carloooos!!!
Yo de sensible y tú que sales con estas cosas... Chale, ya estoy moqueando, no se vale..!